Mi Chema,
Me interesó mucho el párrafo en el que hablaste sobre mi definición de diseño. El ejemplo que utilizaste sobre la hamburguesa me pareció brillante, me permitió desprenderme de mi propio orden para aprender del tuyo. Esto no significa que piense que yo estaba en el error, sino que gracias a tu punto de vista pude enriquecer mi saber y mi pensar, y creo que ahí reside la belleza de que tengamos diferentes puntos de vista: nuestros órdenes pueden complementarse el uno al otro. Por otro lado, me tranquiliza que tengamos perspectivas en común, como el enfoque de diseño. De esta forma podemos hablar desde el mismo lugar y llegar a un acuerdo de forma mucho más amena.
No dudo que crear necesidades sea parte de la labor que los diseñadores pueden tener, sin embargo, creo que sumergirle necesidades al consumidor hace que el diseño pierda mucho el verdadero significado que yo pienso que tiene, pues me hace pensar que el diseñador está actuando desde una posición egoísta.
Nosotros, como consumidores y como diseñadores, le hemos dado al diseño una connotación estética que se ha convertido incluso más importante que la funcional. Esto permite que los productos que consumimos y usamos comuniquen de forma más evidente quiénes somos. Muchas veces consumimos los productos no para tener el producto en sí, sino para manifestar nuestra capacidad adquisitiva a través de lo que poseemos. Por otro lado, no estoy diciendo que el diseño deba ser 100% funcional y 0% estético: creo que hay que encontrar un balance, ya que la búsqueda de lo estético es también una necesidad humana. Está en nuestra naturaleza sentirnos atraídos a aquello que encontramos bello. Cada uno de nosotros se siente atraído a diferentes cosas, pero como quiera, nos aferramos a ello. Los productos deben ser también deseables (esto lo digo sin afán de promover el consumismo).
En cuanto a las necesidades que el diseño debería (o no) satisfacer, existen necesidades que pueden ser más reales (como una silla para la playa con materiales resistentes a la sal y la humedad para evitar el desecho pronto de dicha silla y evitar también que el consumidor gaste el doble o el triple de dinero porque tuvo que reemplazar dicha silla, por ejemplo) o necesidades que pueden no ser tan reales (como una silla para un hurón, por ejemplo), que podrían comenzar siendo caprichos pero que posteriormente se conviertan en una necesidad creada por nosotros, los diseñadores.
En la Ibero, durante la carrera, nos han enseñado a encontrar necesidades y problemáticas que no existen, en vez de encontrar necesidades reales. Pero ¿qué determina si una necesidad es real o no? Una necesidad que para mí puede ser indispensable para ti puede ser insignificante. ¿Cae esto en los ordenes absolutos? ¿Es una necesidad con la que nací, o fue introducida en mí sigilosamente, como dijiste tú, Chema? ¿O quizás es simplemente para comunicar algo?
En ciertos aspectos, generalmente los comprobables, existe un orden absoluto, llamémosle "ciencia": son hechos ante los ojos del humano. Por otro lado, existe lo que llamaré "ideología", órdenes que para mí son correctos, pero para otros individuos no. Creo que aquí entran los aspectos de fé, creencias, motivaciones y moral (que es a donde quería llegar). La moral no se puede medir y no se puede comprobar. Somos nosotros mismos, los humanos, los que hemos determinado qué es lo que está bien y qué es lo que está mal, y lo hemos hecho desde una posición egoísta, de forma que nos beneficie a nosotros mismos y, sobre todo, a aquellos que tienen más poder. Pero ¿quién dice que está mal lavar mi coche los domingos en Suiza? O ¿por qué está mal que yo coma chocolate en el transporte público en Inglaterra? ¿Es realmente incorrecto?
Como quiera, hay acciones que sabemos que son incorrectas porque van en contra de nuestra naturaleza: matar, violar, torturar. No digo que todo lo que va en contra de nuestra naturaleza es incorrecto, pero son pocas las especies que dañan a sus iguales. Si lo hacen es por su propio bien, ahora sumémosle que los humanos tenemos la capacidad de razonar y entender por qué es incorrecto que hagamos esas cosas. Una maestra me dijo una vez que nadie hace nada con mala intención: todos buscamos algo positivo que resulte de nuestras acciones. No busco justificar los genocidios, pero como tu dijiste, buscan la conservación de su propia raza. Repito, no lo justifico.
Los diseñadores tenemos la capacidad de analizar el contexto para diseñar a partir de éste, tomar en cuenta los deseos y la capacidades del consumidor. No puedo diseñar una línea de lamparas súper exclusiva y venderla en Iztapalapa, uno de los municipios con más pobreza extrema en la CDMX, pues es probable que la población no pueda costearlo. Sin embargo, si las vendo en un centro comercial en Bosques de las Lomas, se venderán como pan caliente, porque el contexto de las personas que viven en esa colonia les permite consumir dichas lámparas. Sin embargo, hay productos que han conseguido sobrepasar estas limitantes contextuales. El primer ejemplo que se me viene a la cabeza es un iPhone 8, X, 11; un iPhone al final del día, un smartphone poco accesible, con un precio sumamente alto en relación con su competencia. Sin embargo, muchas personas han decidido ignorar sus propios límites adquisitivos y endeudarse por, quizás, tres años con tal de tener un iPhone, intentando manifestar que tienen una capacidad económica muy alta, aunque es posible que no sea cierto. ¿Por qué productos son los que vale la pena ignorar mi contexto? ¿Por qué vale la pena sacrificar tanto para tener ese producto? ¿Anhelamos al producto como tal, o a la marca? ¿O quizás estamos buscando otra cosa, como pertenecer a una clase social superior a la nuestra?
Espero tu respuesta y te mando abrazos,
Gutz.
P.D.: Me resulta sumamente confuso leer la palabra "umbral", aunque sé que significa no puedo evitar pensar en un paraguas. Como quiera, ya me acostumbraré.
Me interesó mucho el párrafo en el que hablaste sobre mi definición de diseño. El ejemplo que utilizaste sobre la hamburguesa me pareció brillante, me permitió desprenderme de mi propio orden para aprender del tuyo. Esto no significa que piense que yo estaba en el error, sino que gracias a tu punto de vista pude enriquecer mi saber y mi pensar, y creo que ahí reside la belleza de que tengamos diferentes puntos de vista: nuestros órdenes pueden complementarse el uno al otro. Por otro lado, me tranquiliza que tengamos perspectivas en común, como el enfoque de diseño. De esta forma podemos hablar desde el mismo lugar y llegar a un acuerdo de forma mucho más amena.
No dudo que crear necesidades sea parte de la labor que los diseñadores pueden tener, sin embargo, creo que sumergirle necesidades al consumidor hace que el diseño pierda mucho el verdadero significado que yo pienso que tiene, pues me hace pensar que el diseñador está actuando desde una posición egoísta.
Nosotros, como consumidores y como diseñadores, le hemos dado al diseño una connotación estética que se ha convertido incluso más importante que la funcional. Esto permite que los productos que consumimos y usamos comuniquen de forma más evidente quiénes somos. Muchas veces consumimos los productos no para tener el producto en sí, sino para manifestar nuestra capacidad adquisitiva a través de lo que poseemos. Por otro lado, no estoy diciendo que el diseño deba ser 100% funcional y 0% estético: creo que hay que encontrar un balance, ya que la búsqueda de lo estético es también una necesidad humana. Está en nuestra naturaleza sentirnos atraídos a aquello que encontramos bello. Cada uno de nosotros se siente atraído a diferentes cosas, pero como quiera, nos aferramos a ello. Los productos deben ser también deseables (esto lo digo sin afán de promover el consumismo).
En cuanto a las necesidades que el diseño debería (o no) satisfacer, existen necesidades que pueden ser más reales (como una silla para la playa con materiales resistentes a la sal y la humedad para evitar el desecho pronto de dicha silla y evitar también que el consumidor gaste el doble o el triple de dinero porque tuvo que reemplazar dicha silla, por ejemplo) o necesidades que pueden no ser tan reales (como una silla para un hurón, por ejemplo), que podrían comenzar siendo caprichos pero que posteriormente se conviertan en una necesidad creada por nosotros, los diseñadores.
En la Ibero, durante la carrera, nos han enseñado a encontrar necesidades y problemáticas que no existen, en vez de encontrar necesidades reales. Pero ¿qué determina si una necesidad es real o no? Una necesidad que para mí puede ser indispensable para ti puede ser insignificante. ¿Cae esto en los ordenes absolutos? ¿Es una necesidad con la que nací, o fue introducida en mí sigilosamente, como dijiste tú, Chema? ¿O quizás es simplemente para comunicar algo?
En ciertos aspectos, generalmente los comprobables, existe un orden absoluto, llamémosle "ciencia": son hechos ante los ojos del humano. Por otro lado, existe lo que llamaré "ideología", órdenes que para mí son correctos, pero para otros individuos no. Creo que aquí entran los aspectos de fé, creencias, motivaciones y moral (que es a donde quería llegar). La moral no se puede medir y no se puede comprobar. Somos nosotros mismos, los humanos, los que hemos determinado qué es lo que está bien y qué es lo que está mal, y lo hemos hecho desde una posición egoísta, de forma que nos beneficie a nosotros mismos y, sobre todo, a aquellos que tienen más poder. Pero ¿quién dice que está mal lavar mi coche los domingos en Suiza? O ¿por qué está mal que yo coma chocolate en el transporte público en Inglaterra? ¿Es realmente incorrecto?
Como quiera, hay acciones que sabemos que son incorrectas porque van en contra de nuestra naturaleza: matar, violar, torturar. No digo que todo lo que va en contra de nuestra naturaleza es incorrecto, pero son pocas las especies que dañan a sus iguales. Si lo hacen es por su propio bien, ahora sumémosle que los humanos tenemos la capacidad de razonar y entender por qué es incorrecto que hagamos esas cosas. Una maestra me dijo una vez que nadie hace nada con mala intención: todos buscamos algo positivo que resulte de nuestras acciones. No busco justificar los genocidios, pero como tu dijiste, buscan la conservación de su propia raza. Repito, no lo justifico.
Los diseñadores tenemos la capacidad de analizar el contexto para diseñar a partir de éste, tomar en cuenta los deseos y la capacidades del consumidor. No puedo diseñar una línea de lamparas súper exclusiva y venderla en Iztapalapa, uno de los municipios con más pobreza extrema en la CDMX, pues es probable que la población no pueda costearlo. Sin embargo, si las vendo en un centro comercial en Bosques de las Lomas, se venderán como pan caliente, porque el contexto de las personas que viven en esa colonia les permite consumir dichas lámparas. Sin embargo, hay productos que han conseguido sobrepasar estas limitantes contextuales. El primer ejemplo que se me viene a la cabeza es un iPhone 8, X, 11; un iPhone al final del día, un smartphone poco accesible, con un precio sumamente alto en relación con su competencia. Sin embargo, muchas personas han decidido ignorar sus propios límites adquisitivos y endeudarse por, quizás, tres años con tal de tener un iPhone, intentando manifestar que tienen una capacidad económica muy alta, aunque es posible que no sea cierto. ¿Por qué productos son los que vale la pena ignorar mi contexto? ¿Por qué vale la pena sacrificar tanto para tener ese producto? ¿Anhelamos al producto como tal, o a la marca? ¿O quizás estamos buscando otra cosa, como pertenecer a una clase social superior a la nuestra?
Espero tu respuesta y te mando abrazos,
Gutz.
P.D.: Me resulta sumamente confuso leer la palabra "umbral", aunque sé que significa no puedo evitar pensar en un paraguas. Como quiera, ya me acostumbraré.