Sobre orden

Mi estimadísimo Chema,

     Tu carta fue una excelente introducción para empezar a hablar sobre todo lo que queremos hablar y sobre todo lo que no sabemos que queremos hablar pero eventualmente lo iremos descubriendo, dependiendo de cómo se desarrolle este diálogo. Para mí, el diseño no tiene una definición. Puede ser tan abierto que encasillarlo dentro de una definición limitaría su práctica. Sin embargo, sí creo que tiene características específicas, empezando por la resolución de necesidades. Durante una clase la maestra mencionó que el diseño no solo debe resolver necesidades, sino también crearlas en cierto punto. Yo no estoy de acuerdo. Creo que la creación de necesidades es una práctica de consumo y de mercadotecnia que no toma en cuenta al usuario, sino que se centra en los beneficios económicos del producto obtenido. Actualmente vivimos en una sociedad centrada en el consumismo, en la cual si no tienes nada no eres nadie, y me gusta pensar que el diseño puede ayudar a contrarrestar los efectos negativos que este estilo de vida ha tenido en los miembros de dicha sociedad, no exponenciarlos.
     Para que entiendas mi forma de ver el mundo, te explico un poco sobre mí (aunque los párrafos posteriores parecen ser largos, su contenido entiende una proporción muy pequeña de la persona que realmente soy).
     Yo soy una joven mujer mexicana, nacida en una clase social privilegiada, lo cual sitúa sobre mí ciertas expectativas por parte de mis círculos sociales en cuanto a posibilidades económicas. A pesar de pertenecer a una clase socioeconómica alta, mis padres han tenido complicaciones para satisfacer en ese sentido (económico) nuestro estilo de vida como familia, sintiendo ellos mismos cierta presión para consumir bienes y servicios que actualmente percibimos como indispensables. Desde hace mucho tiempo, yo misma me he preocupado por esas complicaciones, lo cual me ha otorgado de manera indirecta un papel protector no solamente hacia mis padres, sino hacia las personas a las que aprecio. Seguramente no es nada nuevo para ti, pero muchos de mis amigos me consideran "la mamá" del grupo, "Mamá Gutz". Esto me ha impedido en muchas ocasiones seguir el ritmo de vida de muchas de las personas que me rodean, sobre todo en cuanto a niveles de consumo: salidas a comer, viajes, etc. Como quiera, entiendo que aún pertenezco a una clase privilegiada, y agradezco infinitamente todo lo que tengo. Pero por otro lado, estas complicaciones me han generado muchos complejos de inferioridad basados en mi imposibilidad de consumo de diferentes bienes y servicios que muchas personas a mi alrededor pueden consumir sin preocupación.
     Yo vivo en una de las zonas más costosas de la Ciudad de México, y dentro de mi localidad observo a personas con una posibilidad económica magnífica, que ni siquiera se dan cuenta de lo afortunados que son. Personas que gastan cantidades de dinero en un restaurante que desde mi punto de vista son ridículas, dejan ir el dinero como si fuera agua frente a trabajadores que no tienen días libres porque no lo pueden costear. Yo pienso que hay que percatarnos de lo que tenemos, y de la fortuna que tenemos de tener aquello que tenemos, pero sobre todo, hay que ser humildes a pesar de poder tener todo lo que quisiéramos tener.
     Siendo mujer, he crecido en una sociedad machista que me ha impuesto muchos límites y, de nuevo, expectativas. Aunque mis padres tienen una mentalidad menos machista que sus propios padres, aún tienen rasgos dentro de sus mentalidades que me limita a mí como mujer. "Tu novio debe siempre pasar por ti. No debes estudiar urbanismo, y mucho menos en la UNAM. Date a respetar". Les pasa un poco lo mismo que a ti, Chema, solo que ellos no se dan cuenta de que sus conductas son machistas, y mucho menos las intentan erradicar. Al crecer con dos hermanos mayores, he notado que ellos han tenido siempre mucha más libertad que yo, incluso cuando tenían mi edad. "Es diferente porque ellos son hombres", dicen mis padres. El 25 de diciembre mi tía Maru me dijo, "tú debes casarte y tener por lo menos tres hijos, porque eres una niña muy bonita". Esto, que pareció ser una instrucción más que otra cosa, hizo que me hirviera la sangre, pero siendo parte de una familia un tanto conservadora, he aprendido que es importante escoger tus peleas y no alborotar el gallinero tan seguido (solo cuando realmente merece ser alborotado).
     Por último, yo recibí mi educación preescolar, primaria y secundaria en una escuela religiosa que mis padres escogieron, pues ellos también son religiosos. He descubierto a lo largo del tiempo, por experiencias propia y de personas cercanas a mí, que en muchas ocasiones, las escuelas religiosas alejan a los alumnos de la religión más que acercarlos. Muchos de nosotros estamos siendo impuestos cierta ideología religiosa que no entendemos y realmente nadie nos explica, simplemente nos dicen que así es y así debe ser. Cuando terminé secundaria opté por irme a una escuela laica, en la cual nadie trataría de implementarme ninguna ideología religiosa, sino que yo podría descubrir de manera independiente el camino que querría seguir. Eventualmente, ocurrieron aspectos que me hicieron alejarme de la religión, sobre todo de la Iglesia como institución; cuestiones personales que me hicieron percatarme de que no era el camino correcto para mí. Chema, imagina tú la reacción de mis padres cuando escucharon que yo, su hija menor, la única mujer, "su cachorra" ya no iría a misa. Infarto, drama, hasta te podría apostar que hubieron lágrimas escondidas en el baño. Comoquiera, la religión es un tema que no me gusta discutir.
     Todos estos aspectos, todos estos acontecimientos de nuestras vidas, rasgos que tenemos, ideologías que desarrollamos, nos permiten ordenar aquello que nos rodea de diferentes formas. Yo, Gutz, no ordeno la información de la misma manera que tú, Chema. Todos tenemos nuestros diferentes órdenes y todos aceptamos algunos otros órdenes colectivos que nos ayudan a entender la realidad aunque nosotros mismos no podamos verificarla. Como mencioné anteriormente, así es y así debe ser, o eso pensamos por lo menos. Estos órdenes son tan rígidos como lo son frágiles. En muchas ocasiones apostamos por un orden, juramos por un orden, no hay manera de que ese orden sea alterado para nosotros. Sin embargo, podría suceder cualquier acontecimiento que cambie por completo nuestra perspectiva y, por ende, nuestro orden. Coloquialmente se diría que dicho acontecimiento nos abrió los ojos. Existe de igual forma una dualidad en cuanto a la aceptación de los otros órdenes. Realmente no discutimos sobre las categorías "frutas que me gustan" y "frutas que no me gustan" de las demás personas, simplemente las aceptamos como son. Por otro lado, nuestros órdenes pueden sentirse amenazados por los órdenes ajenos, como si fuera a surgir una lucha a muerte entre los órdenes, en la cual habría únicamente un ganador que sería coronado el orden absoluto. Esto genera un sentido de inseguridad en nuestras identidades, generando un rechazo inmediato hacia los otros órdenes y, no pocas veces, rechazo hacia la otra persona. Aquí te pregunto, ¿existen órdenes absolutos por los que valga la pena luchar? ¿Dónde se pinta la línea entre los órdenes que nos hacen sentir amenazados y los órdenes que se nos facilita aceptar?
     El diseño puede ayudarnos de diferentes maneras a ordenar dicha información, creo que es uno de los aspectos positivos que puede tener el diseño. Sin embargo, como con todo lo que existe, al ser utilizado de manera incorrecta, puede tener consecuencias catastróficas a largo plazo. Los objetos de diseño pueden ayudarnos a ordenar a las personas que nos rodean: x persona pertenece a x categoría por la ropa que porta, y persona pertenece a y categoría por el estilo de decoración en su casa. Nos ayuda a predecir las características que tendrá dicha persona para nosotros saber de qué manera relacionarnos con ella. Sin embargo, creo que el diseño ha obtenido en muchos de nosotros una connotación que manifiesta superioridad o inferioridad basada en la posibilidad económica del otro. ¿Crees que este tipo de orden basado en el consumo del diseño sea válido? ¿Existen órdenes válidos o inválidos, o son todos igual de válidos (o inválidos, en su defecto)? ¿Existen productos diseñados para generar sentidos de superioridad e inferioridad, o es simplemente un mal empleo que le hemos dado a los productos de diseño?

Espero no haberte mareado y te mando abrazos,
Gutz.