Sobre "el tren"

Queridísimo Chema,

Noté que no incluiste una pregunta en tu carta pasada, así que me tomaré la libertad de redactar esta carta empezando por donde yo quiera, y posteriormente comentando sobre las partes que consideré relevantes de tu carta (con esto me refiero a las partes que en realidad sí logré entender).
     Comenzaré contándote un poco más sobre mi cuarentena. Estoy harta. Creo que los diseñadores no estamos hechos para tomar clases teóricas en línea, o es posible que no sea culpa de nuestra disciplina sino del sistema educativo mexicano. Comoquiera, cada vez me cuesta más trabajo aprender por medio de videoconferencias, y no dudo que para los profesores esto también sea un martirio, debe ser difícil tratar de enseñar un tema complicado a un grupo de quince personas cuando en realidad no estás hablando con nadie, sin embargo, parece ser que una de las pocas soluciones que encuentran a esto es dejar más y más tareas. Hacer que los alumnos aprendan por su cuenta y dar la clase por dada.
     De igual forma, la libertad que tengo en mi casa es tanto una bendición como una maldición. Como dijo Regina, tengo más oportunidad de distraerme y, por ende, la tomo. Aunque estoy casi segura de que sufro de trastorno por déficit de atención, también creo que existe un problema muy grave en la capacidad de atención de las nuevas generaciones, y creo que esto está muy relacionado con la inmensa cantidad de estímulos que recibimos constantemente. Creo que esto puede también ser una razón por la cual esta cuarentena está siendo tan tediosa para todos nosotros, muchos de esos estímulos se han ido, o más bien nos hemos quedado resguardados en lugares a los que no pueden llegar, y hemos tratado de reemplazar esos estímulos para no sentirnos tan vacíos (por medio de stories de Instagram, por ejemplo. Estoy harta de los stories de Instagram, se han triplicado la cantidad de stories que se suben al día, y la mayoría de ellos contienen información que a nadie le sirve y, muy probablemente, a nadie le interesa. Este fue mi rant de los stories de Instagram, el cual doy por terminado).
     Entiendo que es probable que Ale Sánchez esté leyendo esto al igual que tú, así que me gustaría enviarle un cordial saludo. Saludos, Ale. Espero que disfrutes mi carta *emoji de abrazo*.
     Yo me he negado a subir los stories que las demás personas han estado subiendo a lo largo de este periodo de aislamiento, por más aburrida que me encuentre. Me parece tan básico, tan vacío, tan poco original, que me niego. Como se diría coloquialmente, me rehúso a subirme "al tren (del mame)". En muchos aspectos de la vida, ajenos a la cuarentena, tiendo a rehusarme a subirme "al tren". No me gusta "el tren". ¿Qué es "el tren"? El uno. "El tren" es el uno. Subimos los stories que se suben durante la cuarentena. ¿Para qué los subimos, qué propósito tiene? No lo sabemos. Pertenecer, quizás. No estamos seguros. Pero lo hacemos porque eso se hace.
     Yo no lo hago. Yo no subo stories de plantillas con opciones de diferentes temas escritas para que la gente sepa cuál de esas opciones prefiero. No le veo el caso, y no es la imagen que quiero proyectar a mis seguidores (de los cuales la gran mayoría son conocidos míos, no pienses que me creo una especie de influencer). Nunca me ha gustado hacer lo que las demás personas hacen. No me malentiendas, no estoy presumiendo, no soy de esas niñas que dicen que no son como las otras. Te menciono esto porque hay un punto específico al que quiero llegar. A mí me gusta ser diferente, me gusta ser percibida como una persona diferente al resto, al ser diferente yo misma pienso que no soy solamente una copia de lo que está alrededor de mí, que no soy tan influenciable por mi entorno directo, pero posteriormente profundizaré en por qué esto no es más que una ilusión.
     Aunque nos dejemos llevar por el uno, aunque hagamos las cosas que se hacen para pertenecer a un grupo social (dado que somos seres sociales por naturaleza), queremos diferenciarnos dentro de ese grupo social. No queremos ser igual al otro, queremos ser únicos e irrepetibles dentro del grupo en el que, irónicamente, todos ya somos iguales. Y siempre va a existir cierto complejo (del cual me declaro sumamente culpable) en el que nos sentiremos orgullosos por conocer o gozar de algo tiempo antes de que ese algo se volviera popular. Seguramente habrá un cantante o una banda musical que solías escuchar antes de que se volviera extremadamente conocida, y cuando solía ser "pequeña" te enojaba enterarte de que alguien más escuchaba a ese cantante o a esa banda, y ahora que es conocida, te sientes orgulloso de ti mismo por haberla descubierto cuando todavía no era popular, lo cual significaría que ese cantante o esa banda te gustaba no por ser popular, sino por ser buena. Si esto no te pasó a ti, entonces debes saber que  me pasó a mí. Listo, ahora me conoces un poco mejor.
     Sin embargo, no queremos nunca desprendernos de ese grupo social al que pertenecemos. Incluso si decidimos separarnos de ese grupo, siempre queremos integrarnos a otro en el que nos sintamos más cómodos, y el ciclo se repetirá: actuaremos como uno actúa dentro de ese grupo, y posteriormente trataremos de diferenciarnos en ese nuevo grupo. Los comportamientos que seguimos sin siquiera darnos cuenta funcionan como una especie de red de seguridad que evitará este rechazo social que tanto tememos. Hay cosas que podemos hacer para diferenciarnos, pero tenemos que tener cuidado, porque no queremos atención negativa. ¿Qué es lo que queremos? Que la gente diga "mira a Chema, es muy auténtico, me encantaría ser como él", atención positiva. ¿Qué es lo que no queremos? Que la gente diga "mira a Chema, es un raro, la verdad no quiero acercarme a él", atención negativa. Aquí quiero hacer un paréntesis para contarte que acabo de recordar que la banda Primo Son lanzó recientemente su disco "Yo Lo Que Quiero Es Romper La Piñata", y aunque nunca he escuchado ni una sola de sus canciones, creo que es el mejor título para un disco que he escuchado en mi vida completa. Fin del paréntesis. Sigamos.
     Te conté que profundizaría en el tema de por qué al ser diferente, yo, Gutz, no soy una copia de mi entorno, y de por qué esto que acabo de decir es una mentirota. Ha llegado el momento de elaborar. Todos tenemos modelos a seguir en diferentes aspectos. Tenemos a la persona como la que queremos vestir, tenemos a la persona como la que queremos hablar, tenemos a la persona como la que queremos diseñar. Y quizás no conozcamos realmente a esa persona, y estos atributos que admiramos de ella, y que posteriormente trataremos de imitar, sean superficiales y nada más. Existen las llamadas "neuronas espejo", que nos obligan a imitar aquello que las demás personas hacen. ¿Cómo sabemos que cuando somo auténticos, no estamos imitando lo que nuestro modelo a seguir hace? ¿Cómo sabemos que esto que estamos imitando no es lo que se hace en el grupo social al que pertenece ese modelo a seguir? Esto significaría que estamos comportándonos como el uno de un grupo social ajeno a nosotros, pero, al fin y al cabo, como el Dasein en la cotidianidad de dicho grupo social. ¿Hasta qué nivel somos auténticos? Por lo que sabemos, esa autenticidad puede ser nula. Como decía en mi carta anterior, nuestras decisiones, nuestras creencias, nuestras costumbres y nuestras esencias son influenciadas por las demás personas, lo queramos o no. Y puede tratarse no solamente de modelos a seguir, sino también de personas que representan un ejemplo de cómo no queremos ser, por ejemplo, Bárbara de Regil. Cuando no queremos ser como Bárbara de Regil no hacemos lo que Bárbara de Regil hace, y de nuevo, caemos en el uno, ya que yo hago lo que uno que no quiere ser como Bárbara de Regil hace, que es no hacer lo que Bárbara de Regil hace. Bárbara de Regil come pan integral. Una persona que no quiera ser como Bárbara de Regil se abstendrá de comer pan integral, porque eso es lo que ella hace. Si yo no quiero ser como Bárbara de Regil, yo no comeré pan integral, y caeré en el uno, ya que uno que no quiera ser como Bárbara de Regil no comerá pan integral. Una persona que no quiere ser parte "del tren (del mame)" de los stories de Instagram, no subirá los stories que ve que las demás personas están subiendo, y como yo no quiero ser parte "del tren", caeré en el uno, ya que no subiré los stories que las demás personas están subiendo. ¿Está muy confuso esto?
     Chema, ¿tú comes pan integral? Con esta pregunta no me refiero a que si literalmente comes pan de tipo integral, sino a que si te has cachado a ti mismo imitando el comportamiento de otra persona para ser como esa persona. ¿Crees que ese comportamiento se haya vuelto parte de ti? ¿Qué tan auténtico te consideras en tus momentos de autenticidad?

Te mando muchos abrazos después de una carta que dio demasiadas vueltas,
Gutz.

P.D.: utilicé a Bárbara de Regil como ejemplo solamente, no tengo nada contra ella.