Querido Chema,
Las vacaciones no fueron un respiro en mi cuarentena. Como tu bien sabes, mi preentrega de Diseño Industrial 8 fue programada para el lunes 13 de abril a las 9 de la mañana, o sea, para el primer minuto del primer día después de la semana que supuestamente debió haber sido libre. No fue libre. Pasé todos los días realizando mi entrega, dedicando la mayoría de mi tiempo para generar un producto que todavía ni siquiera estaba aterrizado. Si te soy sincera, no me gustó la solución a la que llegamos. Probablemente es porque el tema no me apasiona, o porque me habría gustado aterrizarlo más, pero seguramente fue la primera opción. Verás, nuestra intención inicial era empoderar a las mujeres a seguir su sueño profesional sin sacrificar el aspecto familiar que muchas de ellas anhelan en sus vidas. Con toda la ola de feminismo que ha habido, cada vez más fuerte, nos pareció acertado hacer sentir a las mujeres que podían ser algo más que madres y que podían alcanzar algo más que éxito profesional: lo mejor de dos mundos. Sin embargo, como fue pasando el tiempo, nuestra temática fue migrando de acuerdo a los hallazgos que íbamos encontrando al hablar con mujeres que se parecían a nuestro usuario. Finalmente, la problemática que solucionaríamos pasó a ser la "culpa" que muchas madres sufren cuando tienen que dejar a sus hijos en casa para ir a trabajar, ya que sienten la necesidad de vivir por y para ellos, pero queriendo también encontrar tiempo para hacer las cosas que a ellas les gustan. Nuestra solución se fue construyendo hasta convertirse en una familia de objetos que reforzarían los lazos emocionales que existen entre una madre y su bebé cuando la licencia de maternidad de ella termina y debe regresar al trabajo, generando una separación física entre ellos. Suena muy romántico, y he podido convencer a las personas a las que les he contado sobre mi proyecto de que es, efectivamente, una buena solución a un problema real. Pero, honestamente, no logro convencerme a mí misma. Cuando decidimos abordar nuestra problemática inicial, yo tenía la idea de que podríamos empoderar a las mujeres, impulsándolas a ser algo más, logrando romper barreras de género que por mucho tiempo las han detenido, pero al final, lo que logramos fue hacer un producto para que un bebé sienta que su mamá sigue con él. Esto no es lo que tenía en mente. Yo quería hacer un proyecto como el de Fanny, Ren y Arantza, un proyecto que rompiera completamente con estigmas sobre el género, pero en vez de eso, mi usuario se convirtió en un bebé de seis semanas. Si me gustaran los bebés le pondría todas las ganas a este proyecto, pero ni siquiera me gustan, así que no puedo ponerle tanta pasión como me gustaría. Es triste porque sé que mi compañera de equipo está mucho más metida en el tema que yo, y nuestra maestra nos dijo que lo que más importaba era que nosotros hiciéramos un proyecto que realmente nos apasionara, del que estuviéramos orgullosos, por decirlo de otra forma, un proyecto en el que Eros se apoderara de mí. Y es más triste porque es mi último proyecto escolar, no podré volver a decir "el proyecto de este semestre no me gustó, pero el del siguiente semestre será mucho mejor", solamente podré decir "el proyecto de este semestre no me gustó". Y tu oíste que Fanny me dijo que le había encantado mi proyecto, pero realmente no creo que sea cierto. Ellas tres y muchos otros de mis compañeros están trabajando en proyectos en los que realmente creen, y no puedo hacer más que envidiarlos, porque en vez de trabajar este proyecto, siento que lo estoy "soportando", por decirlo así. Yo no quiero presentar un tapete o una colcha como entrega final, simplemente no quiero. Dicen que los mejores proyectos son los que están hechos con pasión, y me duele saber que yo no tengo ni un gramo de ella. Sé que puedo alcanzar mucho más, sé que puedo utilizar mis conocimientos para generar algo de lo que yo me sienta orgullosa, algo que yo crea que va a hacer una diferencia en el mundo, pero este proyecto no está haciendo más que frenarme.
Sigamos.
Nunca, y cuando te digo que nunca me refiero a nunca, se me habría ocurrido la hipótesis que tienes ante tu entumecimiento emocional. Honestamente, las dos explicaciones que yo le daba al mío eran:
a. mi incapacidad de procesar todos los acontecimientos de los últimos meses, generando, como lo llamas, tú, un bloqueo por mi propia seguridad emocional.
b. la constante exposición a malas noticias que ha elevado la vara de qué tan mala debe ser una noticia para generar un impacto en mí, (que debe ser extremadamente, seriamente, muy, muy, muy mala, basándome en cómo nada me ha hecho sentir triste, excepto mi proyecto de diseño). Aquí sucedería lo mismo que podría apostar que le ha sucedido a la mayoría de los mexicanos, que leen todos los días sobre asesinatos, por lo cual no hay asesinato que les impresione, o a los detectives forenses.
Creo que esta segunda explicación va un poco más de la mano con el narcisismo del que hablas, pero en un sentido diferente. Ninguna noticia me pone triste, a menos que sea un acontecimiento que me suceda a mí o a alguno de mis seres queridos, lo cual me afectaría también a mí. Al morir una persona que no conozco, posiblemente permaneceré indiferente, ya que no resultará una pérdida para mí, pero al morir una persona que sí conozco, seguramente estaré triste, ya que esa persona no estará más en mi vida. Ahora, al morir una persona que no conozco pero con la que puedo saber en algún momento dado que tengo cosas en común, tal vez también me sentiré triste, posiblemente porque me identificaré con esa persona y mi cabeza me dirá que yo también puedo correr peligro. Todo en torno a mí.
Cuando explicaste por qué te hizo tanto ruido lo que dijo la "shica" con la que saliste, sobre no poder amar a otros si no te amas a ti mismo, estuve de acuerdo contigo. Me pareció muy egoísta pensar que primero tienes que estar bien contigo mismo, sanarte a ti mismo y enamorarte de ti mismo para poder posteriormente encontrar una pareja romántica, sobre todo tomando en cuenta el contexto en el que nos encontramos, lleno de estímulos que nos presionan para ser perfectos pero, irónicamente, nos impiden serlo, generándonos problemas con nosotros mismos cuya solución va mucho más allá de un simple "quiérete", problemas que puedan dejar cicatrices permanentes en nosotros. Hace un par de años, en las redes sociales hubo una ola de amor propio (o "self-love"), en la cual fomentaban una aceptación propia a las jóvenes con bajo autoestima, sin embargo, en algún momento esa ola dio un giro que a mi parecer fue el incorrecto, ya que se refería a todo lo que estamos rechazando tu y yo en este momento. "Nadie puede quererte si tu no te quieres a ti misma". ¡¿Qué significa eso?! ¿Acaso las personas que tienen problemas internos no son dignos de ser amados por otras personas? En este aspecto, Chema, tu y yo estamos en la misma página.
Ahora, cuando dijiste que finalmente entendiste a lo que se refería, al amor propio en el que me delimito a mí mismo en vez del amor propio en el que me acepto a mí mismo, también estuve de acuerdo contigo. ¿Cómo es posible que yo pueda relacionarme con otros si lo único que hago es verme a mí mismo en los otros? Esto significaría que me estoy relacionando conmigo mismo, y a mí eso me suena a una manera muy solitaria de vivir. Yo, yo, yo por doquier. Pero esto me resulta en una confusión, ya que el amor propio se vuelve opuesto al amor propio. Elaboraré. El amor propio no. 1 es aquello que ya explicaste, la delimitación de mi persona frente al otro atópico. El amor propio no. 2 es ese en el que yo mismo me amo tanto, que no puedo ver más allá de mí; en el que yo me enamoro de mí mismo y todo se trata de mí mismo, forzándome a verme en todas las demás personas (narcisismo). Así que, aunque son tipos diferentes de amor propio, repito: me resulta en una confusión, ya que el amor propio (no. 1) se vuelve opuesto al amor propio (no. 2).
Me encanta el Eros. Cuando se presenta, es para mí como un rompecabezas cuyas piezas se acomodan solas. No debo pensar, no debo preocuparme, simplemente dejo que me lleve entre sus brazos en un paseo que yo siento que dura cinco minutos pero en realidad dura una hora, y que me gustaría que durara seis horas más. ¿Es posible enamorarse de aquello que hace que te enamores? Porque Eros puede hacer que te enamores de cualquier cantidad de cosas, pero a mí simplemente me encanta ese sentimiento de flow que viene con él, sin importar lo que sea que yo esté haciendo que lo haya invocado. Creo que el Eros es definitivamente lo más cercano que tenemos a vivir bien. Y aunque muchas veces me visita sin previo aviso, sé que puedo llamarlo y pasar un rato con él cuando necesito escapar de mi realidad, insertándome en un mundo complemente diferente.
Hablando de enamoramiento, llegó la parte de la carta en la que respondo tu pregunta. ¿Creo que la idea del amor como algo que me acontece sin ninguna decisión, algo de lo que padezco o a lo que me entrego puede perpetuar violencia en una relación? No. No, no lo creo. No se si alguna vez has estado enamorado de una persona, me atreveré a pensar que sí. Cuando yo me enamoro de alguien, lo último que quiero es que esa persona tenga dolor, quiero verla feliz, y me gustaría pensar que así es como la mayoría de las personas experimentan el amor que le tienen a a alguien más. Sin embargo, sí existe una tendencia a someternos a la otra persona gracias al amor que le tenemos, no obstante, esto no es la causa de la violencia en las relaciones. Creo que la causa de la violencia es la posición de poder que asume una de las dos personas en la relación, que puede ser violencia de género (de hombre hacia mujer), pero muchas veces también puede ser de la mujer hacia el hombre, en donde el hombre se convierte entonces en "mandilón". Como quiera, no es causada por la entrega de uno hacia otro, sino por cómo el abusador de la relación utiliza todos estos gestos de amor y nada más que eso, a su favor. En una relación en la que dos personas se entregan plenamente al otro por amor y cariño, no tiene por qué haber violencia, sin embargo, puede haber una codependencia que podría no ser tan sana.
Durante el periodo de tiempo en el que Carlos y yo estuvimos separados, ambos evaluamos la situación en la que nos encontrábamos antes de cortar, una situación en la que, aunque no éramos completamente dependientes del otro, sí existía una dependencia que iba más allá de lo que sabíamos que era bueno para nosotros. Finalmente pudimos darnos cuenta de que es necesaria una entrega hacia el otro, sin embargo, perdernos a nosotros mismos por entregarnos al otro podía no ser la mejor idea. Finalmente acordamos que para mí, antes de él iba yo, y para él, antes de mí iba él, siendo nosotros mismos nuestras propias prioridades para lograr que nuestra relación funcionara, sin volvernos egoístas, sino encontrarnos parcialmente en este amor propio (no. 1) del que hablábamos.
Conforme pasa más tiempo de encierro, pienso más profundamente en cómo nuestro estilo de vida se vio completamente frenado o distorsionado de un segundo a otro por algo que no se ve per se, un virus que no podemos ver como tal, lo único que vemos son las consecuencias que ese virus tiene. Pasamos de ser una sociedad del rendimiento, en donde todo se podía, a una sociedad disciplinaria, en donde todo está prohibido. Sin embargo, me doy cuenta de que dentro de mi hogar aún puedo hacer todo lo que antes hacía, lo cual significaría que mi hogar sigue siendo habitado por una pequeña sociedad del rendimiento. Encerrados en nuestras casas, decimos que no podemos hacer nada, pero la verdad es que hacemos muchas más cosas de las que hacíamos en el mismo lugar, antes de que ocurriera esta cuarentena. Chema, ¿qué tan limitados estamos realmente? ¿Cómo podemos estar seguros de que no siempre hemos tenido límites, incluso en una sociedad en la que todo se puede? ¿Será posible que seamos aún más libres estando en la comodidad y privacidad de nuestros hogares que allá afuera, en donde los sitios pertenecen a todos y a nadie a la vez?
Te mando muchos, muchos abrazos,
Gutz.
Las vacaciones no fueron un respiro en mi cuarentena. Como tu bien sabes, mi preentrega de Diseño Industrial 8 fue programada para el lunes 13 de abril a las 9 de la mañana, o sea, para el primer minuto del primer día después de la semana que supuestamente debió haber sido libre. No fue libre. Pasé todos los días realizando mi entrega, dedicando la mayoría de mi tiempo para generar un producto que todavía ni siquiera estaba aterrizado. Si te soy sincera, no me gustó la solución a la que llegamos. Probablemente es porque el tema no me apasiona, o porque me habría gustado aterrizarlo más, pero seguramente fue la primera opción. Verás, nuestra intención inicial era empoderar a las mujeres a seguir su sueño profesional sin sacrificar el aspecto familiar que muchas de ellas anhelan en sus vidas. Con toda la ola de feminismo que ha habido, cada vez más fuerte, nos pareció acertado hacer sentir a las mujeres que podían ser algo más que madres y que podían alcanzar algo más que éxito profesional: lo mejor de dos mundos. Sin embargo, como fue pasando el tiempo, nuestra temática fue migrando de acuerdo a los hallazgos que íbamos encontrando al hablar con mujeres que se parecían a nuestro usuario. Finalmente, la problemática que solucionaríamos pasó a ser la "culpa" que muchas madres sufren cuando tienen que dejar a sus hijos en casa para ir a trabajar, ya que sienten la necesidad de vivir por y para ellos, pero queriendo también encontrar tiempo para hacer las cosas que a ellas les gustan. Nuestra solución se fue construyendo hasta convertirse en una familia de objetos que reforzarían los lazos emocionales que existen entre una madre y su bebé cuando la licencia de maternidad de ella termina y debe regresar al trabajo, generando una separación física entre ellos. Suena muy romántico, y he podido convencer a las personas a las que les he contado sobre mi proyecto de que es, efectivamente, una buena solución a un problema real. Pero, honestamente, no logro convencerme a mí misma. Cuando decidimos abordar nuestra problemática inicial, yo tenía la idea de que podríamos empoderar a las mujeres, impulsándolas a ser algo más, logrando romper barreras de género que por mucho tiempo las han detenido, pero al final, lo que logramos fue hacer un producto para que un bebé sienta que su mamá sigue con él. Esto no es lo que tenía en mente. Yo quería hacer un proyecto como el de Fanny, Ren y Arantza, un proyecto que rompiera completamente con estigmas sobre el género, pero en vez de eso, mi usuario se convirtió en un bebé de seis semanas. Si me gustaran los bebés le pondría todas las ganas a este proyecto, pero ni siquiera me gustan, así que no puedo ponerle tanta pasión como me gustaría. Es triste porque sé que mi compañera de equipo está mucho más metida en el tema que yo, y nuestra maestra nos dijo que lo que más importaba era que nosotros hiciéramos un proyecto que realmente nos apasionara, del que estuviéramos orgullosos, por decirlo de otra forma, un proyecto en el que Eros se apoderara de mí. Y es más triste porque es mi último proyecto escolar, no podré volver a decir "el proyecto de este semestre no me gustó, pero el del siguiente semestre será mucho mejor", solamente podré decir "el proyecto de este semestre no me gustó". Y tu oíste que Fanny me dijo que le había encantado mi proyecto, pero realmente no creo que sea cierto. Ellas tres y muchos otros de mis compañeros están trabajando en proyectos en los que realmente creen, y no puedo hacer más que envidiarlos, porque en vez de trabajar este proyecto, siento que lo estoy "soportando", por decirlo así. Yo no quiero presentar un tapete o una colcha como entrega final, simplemente no quiero. Dicen que los mejores proyectos son los que están hechos con pasión, y me duele saber que yo no tengo ni un gramo de ella. Sé que puedo alcanzar mucho más, sé que puedo utilizar mis conocimientos para generar algo de lo que yo me sienta orgullosa, algo que yo crea que va a hacer una diferencia en el mundo, pero este proyecto no está haciendo más que frenarme.
Sigamos.
Nunca, y cuando te digo que nunca me refiero a nunca, se me habría ocurrido la hipótesis que tienes ante tu entumecimiento emocional. Honestamente, las dos explicaciones que yo le daba al mío eran:
a. mi incapacidad de procesar todos los acontecimientos de los últimos meses, generando, como lo llamas, tú, un bloqueo por mi propia seguridad emocional.
b. la constante exposición a malas noticias que ha elevado la vara de qué tan mala debe ser una noticia para generar un impacto en mí, (que debe ser extremadamente, seriamente, muy, muy, muy mala, basándome en cómo nada me ha hecho sentir triste, excepto mi proyecto de diseño). Aquí sucedería lo mismo que podría apostar que le ha sucedido a la mayoría de los mexicanos, que leen todos los días sobre asesinatos, por lo cual no hay asesinato que les impresione, o a los detectives forenses.
Creo que esta segunda explicación va un poco más de la mano con el narcisismo del que hablas, pero en un sentido diferente. Ninguna noticia me pone triste, a menos que sea un acontecimiento que me suceda a mí o a alguno de mis seres queridos, lo cual me afectaría también a mí. Al morir una persona que no conozco, posiblemente permaneceré indiferente, ya que no resultará una pérdida para mí, pero al morir una persona que sí conozco, seguramente estaré triste, ya que esa persona no estará más en mi vida. Ahora, al morir una persona que no conozco pero con la que puedo saber en algún momento dado que tengo cosas en común, tal vez también me sentiré triste, posiblemente porque me identificaré con esa persona y mi cabeza me dirá que yo también puedo correr peligro. Todo en torno a mí.
Cuando explicaste por qué te hizo tanto ruido lo que dijo la "shica" con la que saliste, sobre no poder amar a otros si no te amas a ti mismo, estuve de acuerdo contigo. Me pareció muy egoísta pensar que primero tienes que estar bien contigo mismo, sanarte a ti mismo y enamorarte de ti mismo para poder posteriormente encontrar una pareja romántica, sobre todo tomando en cuenta el contexto en el que nos encontramos, lleno de estímulos que nos presionan para ser perfectos pero, irónicamente, nos impiden serlo, generándonos problemas con nosotros mismos cuya solución va mucho más allá de un simple "quiérete", problemas que puedan dejar cicatrices permanentes en nosotros. Hace un par de años, en las redes sociales hubo una ola de amor propio (o "self-love"), en la cual fomentaban una aceptación propia a las jóvenes con bajo autoestima, sin embargo, en algún momento esa ola dio un giro que a mi parecer fue el incorrecto, ya que se refería a todo lo que estamos rechazando tu y yo en este momento. "Nadie puede quererte si tu no te quieres a ti misma". ¡¿Qué significa eso?! ¿Acaso las personas que tienen problemas internos no son dignos de ser amados por otras personas? En este aspecto, Chema, tu y yo estamos en la misma página.
Ahora, cuando dijiste que finalmente entendiste a lo que se refería, al amor propio en el que me delimito a mí mismo en vez del amor propio en el que me acepto a mí mismo, también estuve de acuerdo contigo. ¿Cómo es posible que yo pueda relacionarme con otros si lo único que hago es verme a mí mismo en los otros? Esto significaría que me estoy relacionando conmigo mismo, y a mí eso me suena a una manera muy solitaria de vivir. Yo, yo, yo por doquier. Pero esto me resulta en una confusión, ya que el amor propio se vuelve opuesto al amor propio. Elaboraré. El amor propio no. 1 es aquello que ya explicaste, la delimitación de mi persona frente al otro atópico. El amor propio no. 2 es ese en el que yo mismo me amo tanto, que no puedo ver más allá de mí; en el que yo me enamoro de mí mismo y todo se trata de mí mismo, forzándome a verme en todas las demás personas (narcisismo). Así que, aunque son tipos diferentes de amor propio, repito: me resulta en una confusión, ya que el amor propio (no. 1) se vuelve opuesto al amor propio (no. 2).
Me encanta el Eros. Cuando se presenta, es para mí como un rompecabezas cuyas piezas se acomodan solas. No debo pensar, no debo preocuparme, simplemente dejo que me lleve entre sus brazos en un paseo que yo siento que dura cinco minutos pero en realidad dura una hora, y que me gustaría que durara seis horas más. ¿Es posible enamorarse de aquello que hace que te enamores? Porque Eros puede hacer que te enamores de cualquier cantidad de cosas, pero a mí simplemente me encanta ese sentimiento de flow que viene con él, sin importar lo que sea que yo esté haciendo que lo haya invocado. Creo que el Eros es definitivamente lo más cercano que tenemos a vivir bien. Y aunque muchas veces me visita sin previo aviso, sé que puedo llamarlo y pasar un rato con él cuando necesito escapar de mi realidad, insertándome en un mundo complemente diferente.
Hablando de enamoramiento, llegó la parte de la carta en la que respondo tu pregunta. ¿Creo que la idea del amor como algo que me acontece sin ninguna decisión, algo de lo que padezco o a lo que me entrego puede perpetuar violencia en una relación? No. No, no lo creo. No se si alguna vez has estado enamorado de una persona, me atreveré a pensar que sí. Cuando yo me enamoro de alguien, lo último que quiero es que esa persona tenga dolor, quiero verla feliz, y me gustaría pensar que así es como la mayoría de las personas experimentan el amor que le tienen a a alguien más. Sin embargo, sí existe una tendencia a someternos a la otra persona gracias al amor que le tenemos, no obstante, esto no es la causa de la violencia en las relaciones. Creo que la causa de la violencia es la posición de poder que asume una de las dos personas en la relación, que puede ser violencia de género (de hombre hacia mujer), pero muchas veces también puede ser de la mujer hacia el hombre, en donde el hombre se convierte entonces en "mandilón". Como quiera, no es causada por la entrega de uno hacia otro, sino por cómo el abusador de la relación utiliza todos estos gestos de amor y nada más que eso, a su favor. En una relación en la que dos personas se entregan plenamente al otro por amor y cariño, no tiene por qué haber violencia, sin embargo, puede haber una codependencia que podría no ser tan sana.
Durante el periodo de tiempo en el que Carlos y yo estuvimos separados, ambos evaluamos la situación en la que nos encontrábamos antes de cortar, una situación en la que, aunque no éramos completamente dependientes del otro, sí existía una dependencia que iba más allá de lo que sabíamos que era bueno para nosotros. Finalmente pudimos darnos cuenta de que es necesaria una entrega hacia el otro, sin embargo, perdernos a nosotros mismos por entregarnos al otro podía no ser la mejor idea. Finalmente acordamos que para mí, antes de él iba yo, y para él, antes de mí iba él, siendo nosotros mismos nuestras propias prioridades para lograr que nuestra relación funcionara, sin volvernos egoístas, sino encontrarnos parcialmente en este amor propio (no. 1) del que hablábamos.
Conforme pasa más tiempo de encierro, pienso más profundamente en cómo nuestro estilo de vida se vio completamente frenado o distorsionado de un segundo a otro por algo que no se ve per se, un virus que no podemos ver como tal, lo único que vemos son las consecuencias que ese virus tiene. Pasamos de ser una sociedad del rendimiento, en donde todo se podía, a una sociedad disciplinaria, en donde todo está prohibido. Sin embargo, me doy cuenta de que dentro de mi hogar aún puedo hacer todo lo que antes hacía, lo cual significaría que mi hogar sigue siendo habitado por una pequeña sociedad del rendimiento. Encerrados en nuestras casas, decimos que no podemos hacer nada, pero la verdad es que hacemos muchas más cosas de las que hacíamos en el mismo lugar, antes de que ocurriera esta cuarentena. Chema, ¿qué tan limitados estamos realmente? ¿Cómo podemos estar seguros de que no siempre hemos tenido límites, incluso en una sociedad en la que todo se puede? ¿Será posible que seamos aún más libres estando en la comodidad y privacidad de nuestros hogares que allá afuera, en donde los sitios pertenecen a todos y a nadie a la vez?
Te mando muchos, muchos abrazos,
Gutz.