Sobre todas (conclusión)

Estimado Chema,

No puedo negar que me da tristeza que no sigamos escribiéndonos más a partir de ahora, aún queda mucho por comentar, mucho por descubrir juntos. Pocas cosas me "agüitan" como ver un blog descontinuado. El autor de ese blog se habrá cansado de escribir sin obtener una respuesta de sus lectores, o se habrá interesado en otra cosa. Lo cierto es que muchos de nosotros, cuando empezamos un blog de algún tipo, lo empezamos con determinación, seguros de que lo actualizaremos constantemente. Sin embargo, ¿cuántos blogs existen en 2020 cuya última actualización fue en 2017? Perderíamos la cuenta de llevarla. En 2023, una persona se meterá a chemaygutz.blogspot.com buscando algo que leer, pero se encontrará una serie de cartas que nunca continuaron. Nunca sabrá que esto fue una asignación escolar, y al encontrar que este blog no habrá sido actualizado en tres años, se irá a otro blog. Seguramente ni siquiera leerá nuestras cartas, lo cual sería una enorme pérdida, ya que, aunque esta serie de cartas tienen un final, su significado permanecerá. Así que, en caso de que dicho lector esté leyendo esta carta, lo invitaría a reemplazar en su cabeza la palabra "Chema" por las palabras "lector", "lectora", "colega", su propio nombre, o cualquier otra palabra con la que se sienta cómodo. Así que comencemos a concluir.
   Nuestra pregunta esencial, la cual desarrollamos a lo largo de todo este intercambio que duró un par de meses, fue:

¿cómo se relacionan los productos de diseño con la producción de nuestra persona?


Para responder a esta pregunta, inicialmente nos fijamos una serie de temas que abordaríamos, como nuestros papeles como consumidores y como diseñadores, aprovechando el privilegio que tenemos tú y yo de poder abordar ambas perspectivas, la renuncia a nuestra autenticidad, el consumismo, y, por supuesto, la influencia que el diseño representa en nuestro desarrollo personal como individuos.
     Primero, es importante retomar quiénes somos. De entrada, somos seres humanos, resultado de una evolución que nos ha otorgado las características que actualmente poseemos, pero que ha sido incapaz de deshacerse de varios instintos que nos controlan hasta cierto punto, como la necesidad de contacto y aceptación social, razón por la cual, a pesar de las teorías que existían acerca de los métodos de comunicación y relación humana únicamente a través de la tecnología, las videoconferencias y llamadas por Zoom no son suficiente para nosotros en la época de cuarentena en la que nos encontramos, y lo único que queremos es juntarnos con nuestros amigos a echar el cotorreo, en persona. Necesitamos interacción física.
     En segundo lugar, somos consumidores, hijos del ya mencionado Sr. Capitalismo, víctimas, y a la vez, cómplices de un sistema despiadado que utiliza nuestras debilidades para potenciar sus propias fortalezas, alimentándose de nuestras vulnerabilidades. Somos usuarios con necesidades que dan lugar a que este sistema siga en pie. Pero, honestamente, el capitalismo no seguiría existiendo si sus miembros no lo fomentaran. Resulta esto en una relación codependiente al 100%, el capitalismo no es nada sin los consumidores, y nosotros, los consumidores, no podríamos vivir (en sentido figurado) sin el acceso a la inmensa cantidad de productos al que estamos acostumbrados. A lo largo del tiempo, hemos desarrollado una necesidad específica de consumir, en la que siempre necesitamos un vestido nuevo para la fiesta, obteniendo como resultado una selección escondida en nuestro clóset de vestidos que usamos una sola vez y que no volveremos a usar. Las empresas han utilizado esta necesidad a su favor, la han alimentado, plantando en nosotros una serie de necesidades creadas que garantizan su supervivencia en el mercado por medio de la utilidad. Esto no es una teoría conspirativa, es simplemente cómo funcionan las empresas en el sistema capitalista que nos rige actualmente.
     Este sistema capitalista les ha otorgado a estos productos de diseño que necesitamos, que creemos necesitar o que simplemente deseamos, satisfaciendo así un capricho, connotaciones diversas, significados y mensajes que comunican características sobre nosotros como individuos. Nuestro consumo de alimentos veganos comunica el desacuerdo que tenemos ante la violencia animal en las industrias alimenticias, nuestro consumo de ropa de marca comunica nuestra capacidad adquisitiva, nuestro consumo de marcas ambientalmente responsables comunica nuestra preocupación por la crisis ambiental actual. Siempre reflejamos las personas que somos a través de los productos de diseño, un lenguaje que podría llegar a ser universal, por lo menos dentro de nuestras comunidades.
     Finalmente, somos diseñadores, traductores. Somos aquellos capaces de cambiar los paradigmas de los productos, somos los que tienen la capacidad de leer los contextos y necesidades de diversos grupos de personas, sean grandes o pequeños, para, de nuevo, traducirlos en objetos de diseño que puedan serles útiles, tomando en cuenta el enfoque de diseño que tú y yo compartimos. Tenemos las habilidades para guiar a los consumidores a nuevas prácticas, nuevos rituales, creando un nuevo uno a partir de esto. Somos quienes leemos a los potenciales consumidores y les damos no solo lo que quieren, sino lo que realmente necesitan.
     Los seres humanos somos manipulables, influenciables por naturaleza en un intento de encajar en un grupo social en el que nos podamos sentir protegidos, una manada. Como dijo Nietzsche, somos el resultado de todo lo que ha pasado en nuestra historia. Aquí incluso entra la evolución de la que te hablaba anteriormente, somos el resultado de acontecimientos que han exigido cambios en nuestra especie para nuestra propia supervivencia. Como individuos, somos una suma de todo lo que nos ha pasado hasta el día de hoy; accidentes, tragedias, milagros, personas. Como tú dices, Chema, cada una de las personas a las que quieres, habita en ti, es parte de ti, te ha hecho el Chema que eres hoy. Por esto, es muy poco realista pensar que la persona que serás en diez, veinte, treinta años será la misma que eres hoy, si hoy ni siquiera eres la persona que eras ayer. Estamos en constante cambio, cada una de las cosas que nos sucede va moldeando la persona en la que nos convertimos. Por esto, somos influenciables.
     Así que, ¿cómo se relacionan los productos de diseño con la producción de nuestra persona? Me atrevería a decir que mucho, y a la vez nada. Finalmente, un objeto de diseño no puede como tal modificar nuestra esencia, sino que es lo que ese objeto representa lo que genera cambios en nosotros. Puede ser, como dije anteriormente, un mensaje que comunica a los otros, o un cambio en nuestras rutinas, o una rama de oportunidades que nos ayudarán a descubrir cómo queremos percibir y explorar nuestro mundo.
     Es responsabilidad de nosotros, como consumidores y como diseñadores, la forma en que estos objetos de diseño influyan en nuestro desarrollo individual. Como diseñadores, encargarnos de que los efectos y las consecuencias que nuestros productos de diseño sean en su mayoría positivas para los usuarios, evitando la creación de un conflicto en el usuario, asegurando una influencia que le sume en vez de restarle. Y como consumidores, debemos estar alerta, siempre con los ojos abiertos, teniendo nuestro criterio a flor de piel para evitar que los productos que nos manipularán de manera negativa lleguen a nosotros, consumiendo responsablemente, no solamente ambiental o socialmente, sino asumiendo una responsabilidad con nosotros mismos y las personas que podríamos llegar a ser de consumir dicho producto. Debemos preguntarnos, ¿nos sirve? ¿Nos ayudará a convertirnos en la persona que queremos ser, en la persona que deberíamos ser? Si sí, consumámoslo, si no, dejémoslo y busquemos algo que sí nos aporte.
     Chema, ha sido un verdadero placer intercambiar contigo todas estas cartas. Aprendí mucho sobre la forma en que tu cabeza genera y organiza las ideas, pero también aprendí sobre a forma en que mi propia cabeza hace lo mismo. Quiero agradecerte por todas tus palabras y, sobre todo, por tu tiempo y esfuerzo. Gracias por leerme y tratar de entenderme. Creo que es de las cosas más nobles que podemos hacer por otra persona, simplemente dedicarle tiempo, pues es el único recurso que no podremos recuperar nunca, así que gracias por tu tiempo, de todo corazón. Creo que no está de más decirte que si en algún otro momento quieres escribirme otra carta, después de que esta asignación haya terminado, con gusto la leeré y te contestaré, y si no, siempre puedes escribirme por otros medios.
     Tú eres una de las personas que habita en mí, y ante la admiración que te tengo, trataré de imitar la visión que tienes del mundo, una visión de amor, admiración y positivismo. De nuevo, gracias infinitas.

Te mando muchos abrazos, te extraño y, sobre todo, te quiero,
Gutz.