Sobre mi mejor amigo

 Mi queridísimo Chema,


Quiero empezar esta carta diciéndote lo mucho que te extraño. Espero que todo esté bien en ti y en todo lo que te rodea. Yo sé que está extrañísimo que te envíe una carta por nuestro blog, pero no te preocupes, ya no hablaré de filosofía. Te enterarás en breve de qué va esto. 

   Ahora quiero contarte que durante esta cuarentena (que ya duró bastante más de 40 días, por cierto), he encontrado muchas canciones, unas que son para pasar el rato (como Loro de The Story so Far), otras que escucho en un loop constante (como Constant Headache o Heart Tattoo, las dos de Joyce Manor), y otras que, personalmente, son las que más disfruto, y son esas que me generan un nudo en la garganta. No porque sean tristes o melancólicas, sino por lo mucho que me gustan. Me gustan tanto, me emociono tanto al escucharlas, que tengo que dejar de cantar porque si sigo, lloro. Algo parecido a lo que le pasa a la gente en los conciertos, nada más que menos significativo y un poco más frecuente. Los ejemplos de estas últimas no son canciones que encontré en la cuarentena, son canciones que conozco desde hace mucho, pero siempre, siempre me hacen querer llorar, y son Misery Business de Paramore y The Girl Who Cried Wolf de 5 Seconds of Summer (no me juzgues por 5 Seconds of Summer, eran buenos cuando yo tenía 18, su segundo álbum es un sólido 10 de 10. Luego ya empezaron con sus cancioncillas pop, y fue ahí cuando perdí todo el respeto por ellos). A lo que iba con esto es que estos últimos días me he dedicado a escuchar música de bandas que había oído nombrar, pero nunca había escuchado. La verdad es que nada del otro mundo, varias bandas fueron una decepción, y creo que fue porque eran un poco más punk rock, onda más ochentera, y a mí no me encanta eso. Si te soy sincera, me aburre, ups. Finalmente escuché a una banda, The Dangerous Summer, que comenzó como una decepción también, bastante meh. Seré mañosa, pero si realmente no me gusta una canción sé que no la escucharé, así que o me gusta mucho o le doy next. Como sea, escuché una canción que me pareció bastante decente, y la guardé. Empecé a escuchar un álbum que me recomendaron de ellos, y no pasé de la segunda canción. Next. Busqué el álbum en el que aparecía la canción decente que había escuchado, y, Chema, no te puedo explicar la grata sorpresa que me llevé. Chulada. Aunque no me gustaron tooodas las canciones, es uno de los álbumes con el mayor porcentaje de canciones que sí me gustaron, aproximadamente un 60%. Me pareció excelente. En fin, es lo que estoy escuchando ahora, que es la 1:46AM.

   Ahora sí, viene lo bueno. La razón por la que te estoy escribiendo es porque estoy muy, muy triste, y tienes que saber que lo que estoy por contarte son cosas muy personales y sentimientos muy profundos. Suena a jalada, pero es así. Realmente no espero que me leas, ni siquiera espero que te enteres de que te escribí una carta, lo que pasa es que no tengo con quién hablar de esto. La única persona a la que le contaría una cosa similar es a la única persona a la que no quiero decirle esto, y es a mi amigo Iñaki. ¿Te acuerdas de él? Te conté de él en una carta, se fue a vivir a Barcelona en marzo, yo estaba muy triste, fue una etapa horrible. En fin, es mi mejor amigo. Y si lo que estoy escribiendo se tratara de alguien más, Iñaki sería la primer persona con la que hablaría sobre esto, él sabría exactamente qué decir, y de una forma u otra me haría sentir mucho mejor. Pero no puedo decirle a él lo que está pasando, así que lo escribo porque sé que si me lo guardo, me va a comer viva.

   Como tú sabes, Iñaki se fue a vivir a Barcelona por tiempo indefinido (que es nada más una forma linda de decir "probablemente para siempre"), se supone que vendría en verano, pero tú sabes, COVID. Evidentemente no pudo venir, y realmente no sabíamos cuándo sería la próxima vez que vendría a México. Finalmente, pudo venir en diciembre y nos vimos. Mi miedo más grande era que después de no vernos tanto tiempo, y después de pasar meses hablando una vez cada dos semanas aproximadamente, y aún más, tomando en cuenta que nos conocimos hace relativamente poco y que desde que nos conocimos nos habíamos visto alrededor de 10 veces, nuestra convivencia fuera... rara. Tensa, incómoda, diferente. Me daba miedo que él no quisiera verme, y que al vernos, no tuviéramos de qué hablar. Bueno, pues cuando nos vimos todo fue tal y como se había quedado cuando se fue. Alejandra fue feliz como lombriz. 

   Ahora, Iñaki vino de visita solamente, y se va hoy, jueves 7 de enero, sin saber cuándo podrá regresar. Y, Chema, como te dije, estoy muy, muy triste. Después de vernos me di cuenta de cuánta falta me hace realmente, y que lo extraño mucho más de lo que generalmente me doy cuenta. Sin embargo, aunque me acuerdo de él constantemente (me atrevería a decir que casi diario), sí hay veces en las que me acuerdo de lo triste que me hace saber que no estamos en el mismo lugar, y me dan ganas de llorar. Y sabiendo que probablemente yo para él sea una amiga más y ya, no me avergüenza decirte que él es el mejor amigo que yo he tenido, y es sin duda la persona en la que más confío. Hay una canción de Sad Saturno, Salven la torre del reloj, en la que canta "¿pensará en mí como yo pienso en ella?", y yo me pregunto, ¿el me extrañará a mí como yo lo extraño a él? ¿Será que yo le hago la misma falta que él me hace a mí? Él está viviendo una experiencia de aventura, en un país diferente, viviendo solo, literalmente aventurándose por la vida. Ya tiene a sus amigos, ya tiene a su chica (a medias, apenas la está conquistando), estar allá es todo emocionante para él. Mientras, yo estoy aquí viviendo una rutina que al principio también parecía emocionante, pero actualmente consiste en, más que nada, hacer corajes, y él no está aquí para decirme que todo va a estar bien. No quiero decirte que me siento sola, pero extraño a mi mejor amigo, y verlo recientemente me hizo darme cuenta de que lo extraño a lo grande.

   No puedo decirle todo esto a él porque realmente no hay nada que él pueda hacer. Él tiene que regresar, tiene que volver a su trabajo, y sé que regresará a México cuando pueda, no a verme a mí, pero me encantaría que volviéramos a vernos cuando venga. Antes de que se fuera en marzo le dije lo triste que me sentía, y cuando llevaba tiempo allá le conté lo que te conté a ti, Chema, que tenía el corazón roto. Al final lo único que logré fue romperle el corazón a él también, hacerlo sentir mal por haberse ido, pero sin poder hacer mucho al respecto más que decirme que podríamos hablar cuando fuera, y que nos veríamos cuando él viniera. No me hizo sentir mejor. No gané nada, y los dos perdimos. Así que esta vez no le diré nada, solo le diré que lo quiero y que le prometo que hablaremos más seguido. ¿De qué sirve decirle que no quiero que se vaya porque me hace mucha falta? De todas formas se va a ir, solo que sintiéndose culpable por algo que ni siquiera está haciendo mal. Y como ya establecimos que no puedo decirle nada a Iñaki, lo diré todo por acá.

   Iñaki, eres mi persona favorita en todo el mundo. Creo que tuvimos muchísima suerte de habernos conocido, mas yo que tú, porque no todas las personas tienen la fortuna de tener un amigo como tú. Gracias infinitas a la diosa coincidencia por ponernos en el mismo servicio social y, sobre todo, en el mismo salón para la clase del servicio social. Eres la única persona que nunca en la vida me ha juzgado, incluso cuando he sido una hija de la chingada. Te extraño infinitamente y pienso en ti más de lo que me gustaría admitírtelo, todo me recuerda a ti. Canciones, memes, incluso sabes que recurrentemente sueño contigo. Y aunque extraño ver a mi mejor amigo, sé (o por lo menos espero) que estás feliz allá, que es emocionante y diferente, y solamente puedo esperar que tu también te acuerdes de mí de vez en cuando. Por favor nunca te apagues, y en caso de que no lo sepas, aunque no estemos en el mismo continente, estoy contigo, y siempre tendrás a tu amiga Fresale. Te quiero mucho mucho, friend.

   Gracias por leerme (o no leerme), Chema. De verdad necesitaba decir todo esto. A ti también te extraño.


Los quiero a los dos,

Gutz (Fresale).